La vida transcurre como un devenir constante que deja atrás objetos y momentos que fueron significativos para cada uno.
De hecho sabemos que no hay deseo sin pérdida, condición para algún “encuentro feliz”.
La conciencia de la finitud, tal como plantean muchas filosofías, es una herramienta para poder apreciar la vida.
Esto, aunque no sea nombrado así, tiene que ver con lo que se produce en una cura.